Visitamos al Awá Jesús Buitrago, y a doña Luisa Vargas. Ellos viven en Obli, en el pueblo de Soki, Talamanca. Durante varias horas ellos disfrutaron con enorme respeto las palabras de un Awá, Francisco García, quien falleció en 1993, y a quien ellos conocieron.
Doña Luisa estaba muy impresionada de ver de nuevo a un maestro ya fallecido. Para don Jesús fue bueno recordar.
Ellos representan la fuerza inmensa de la sabiduría y la simpleza de quien entiende, y no olvida el secreto de curar.
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miércoles, 22 de junio de 2011
Piedras sagradas
Por:luisporrasmora/cadmus
Cuando el Awá mayor ve que su estudiante está listo, juntos van a la orilla del río, no de cualquier río, uno que el maestro escoge, uno donde sabe que las siä están esperando, una corriente donde se revelan los espíritus de las piedras sagradas. Y en la orilla es de observar, en la orilla es de esperar. En el siempre que empezó justo en ese momento el Awá mayor sabe que las siä están, ahí las ve con los ojos del siguiente día. Porque a los ojos del ahora no se dejan ver.
En la noche, el maestro estira la mano y echa al río un puñado de maíz blanco, ahí mismo, en el lugar de las piedras sagradas.
Es la ceremonia por la que se piden las siä.
Cuando amanece para ellos, en la arena, al borde de la corriente, aparecen la piedras sagradas.
-Agarre ésta, esa es la que sabe como curar, la otra sólo sirve para hacer mal.
Porque, en el siempre que empezó mucho tiempo atrás, las siä han sido sabias doctoras, espíritus que curan, pero también las hay sabias para hacer maldades, pues sin una, la otra no podría ser.
Esa es la mañana en que el Awá obtiene sus cuatro piedras adivinatorias: Las siä. Ellas le responderán las preguntas que el les diga, y cuando el Awá dice a las piedras sagradas, dice cantos. Cada vez que trate a un enfermo la noche guardará con obediencia el idioma sagrado del canto, y las siä le contarán al Awá secretos eternos.
Hay quienes las usarán para hacer daño, sin embargo, si es así, si se usan para causar males, el Awá irá olvidando las palabras que conocía para curar.
Cuando el Awá mayor ve que su estudiante está listo, juntos van a la orilla del río, no de cualquier río, uno que el maestro escoge, uno donde sabe que las siä están esperando, una corriente donde se revelan los espíritus de las piedras sagradas. Y en la orilla es de observar, en la orilla es de esperar. En el siempre que empezó justo en ese momento el Awá mayor sabe que las siä están, ahí las ve con los ojos del siguiente día. Porque a los ojos del ahora no se dejan ver.
En la noche, el maestro estira la mano y echa al río un puñado de maíz blanco, ahí mismo, en el lugar de las piedras sagradas.
Es la ceremonia por la que se piden las siä.
Cuando amanece para ellos, en la arena, al borde de la corriente, aparecen la piedras sagradas.
-Agarre ésta, esa es la que sabe como curar, la otra sólo sirve para hacer mal.
Porque, en el siempre que empezó mucho tiempo atrás, las siä han sido sabias doctoras, espíritus que curan, pero también las hay sabias para hacer maldades, pues sin una, la otra no podría ser.
Esa es la mañana en que el Awá obtiene sus cuatro piedras adivinatorias: Las siä. Ellas le responderán las preguntas que el les diga, y cuando el Awá dice a las piedras sagradas, dice cantos. Cada vez que trate a un enfermo la noche guardará con obediencia el idioma sagrado del canto, y las siä le contarán al Awá secretos eternos.
Hay quienes las usarán para hacer daño, sin embargo, si es así, si se usan para causar males, el Awá irá olvidando las palabras que conocía para curar.
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lunes, 9 de mayo de 2011
Casas de la memoria. Primera Etapa
Si escucharas tu propia voz por primera vez, si escucharas la voz de tus abuelos, o tus padres, grabada hace tiempo...
Vídeo sobre la primera fase del proyecto Casas de la Memoria de Cadmus, Proyecto Jirondai y con el apoyo de la Cooperación Española.
Estamos respaldando en digital las grabaciones de relatos y cantos que están en poder de entidades e investigadores desde hace más de 40 años.
Esta colección regresará a las familias y comunidades en donde fue grabada.
Un viaje para reencontrar a una familia, aun pueblo, a una comunidad con las palabras de sus ancestros.
Pronto, la segunda etapa, el trabajo de las comunidades, escuchar y reconocer esas palabras, para iniciar un proceso de creación artística...
luisporrasmora/cadmus Mayo de 2011
domingo, 20 de marzo de 2011
El eco de la memoria viva

Muchos saludos! En COSTA RICA del Bribri: Is be Shk`ena - Cabécar: ishtö bashkiná - Ngäbe: Köbö koin dekä- Maleku:¿má juécapíya míunh?- Brunkajk (Boruca) các bacá morén- Térraba: ta c’oc sho’rono o’rè- Creole: Gud maning!- Naso Tjerdi (Teribe): Fallonde! EL SALVADOR: NAHUAT: yejyek túnal – CACAOPERA: tu malcinó - LENCA: sela Kapu – GUATEMALA CHORTÍ: imb’utz – IXIL: chentzikáx – KAQCHIKEL: segër k’a K’ICHE: saqarik MAM: leen TZ’UTUJIL: saqari’ HONDURAS MISKITO: titan yamni - CHORTÍ: inb’utz ajk’in - GARÍFUNA: buiti binafi - PECH: chata kachamiwá NICARAGUA MISKITO: titan yamni - Sumo o Tawahka: parastah PANAMÁ NGÄBE: köbö ni mio - KUNA be nuede - EMBERÁ ebaríbía - Naso Tjerdi (Teribe): Fallonde! - Wounaan jagpai chir ^(h^)
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miércoles, 24 de noviembre de 2010
Indígenas recurren a la música electrónica para difundir su cultura

REPORTAJE
Fuente: Lucía Carbajo EFE | 24/11/2010
San José, (EFE).- Los pueblos indígenas han incorporado la tecnología a sus tradiciones y prueba de ello es el Proyecto Jirondai, una iniciativa que enlaza los cantos aborígenes de Costa Rica con la música electrónica y la creación de vídeos.
Jirondai comenzó su andadura como grupo musical en 2005 con el fin de ofrecer una forma diferente de visualizar el mundo indígena costarricense a través de una curiosa mezcla entre sonidos contemporáneos y cantos en las lenguas aborígenes ngäbere y buglé, ésta última prácticamente extinta.
La idea, que nació de recopilar algunas canciones de la cultura tradicional aborigen de las comunidades de San Vito, en el Pacífico sur, y Talamanca, en el Caribe sur costarricense, se convirtió pronto en una expresión única que encierra al espectador en una atmósfera mágica y natural propia de los chamanes de antaño.
Para ello, Jirondai se desprende de los tradicionales instrumentos para adueñarse del ratón y los teclados electrónicos en su afán por fundir "lo de mis padres con lo de mis hijos", explicó a Efe Alexis Rodríguez, vocalista y compositor del grupo.
Pero Jirondai no es una experiencia exclusiva para los oídos. Una proyección de imágenes con retazos de la cotidianeidad indígena, de sus creencias, su arte y su respeto a la naturaleza acompaña al espectador en cada canción, para ayudarle a comprender su sentido, aunque no se dominen los dialectos indígenas.
Este grupo multiétnico está integrado por Alexis Rodríguez, el vocalista y compositor; Luis Porras, en producción audiovisual y teclados; Jordan Hughes, en las guitarras; Luis Mora en las secuencias de sintetizadores, y Larissa Coto en percusión y coros.
Fue la leyenda de Jirondai, un chamán con dos rostros, uno para mirar al presente y otro para visualizar el futuro al mismo tiempo, lo que dio nombre a este conjunto, que cuenta hoy con más de 180 conciertos a sus espaldas en Costa Rica y Guatemala y dos discos publicados.
Jirondai es una especie de "terapia" que ayuda a la gente a "despertar de su ignorancia" derribando "todo lo que tiene que ver con el orgullo y con el racismo y convirtiéndolo en un mensaje positivo", describió Rodríguez, indígena ngäbe.
El artista indicó que mezclan ritmos modernos y videocreaciones con clips de escenas de la vida cotidiana indígena "para llegar a la gente" y, con ello, "despertar el interés a investigar".
"Tal vez la canción no la entienda, pero sí se puede apreciar, sentir y trasladarse a ese lugar como si estuvieran conviviendo con la comunidad", dijo.
Piezas como "Nukwä kieguie" (El canto de las gaviotas), "Ku kai" (El canto del oso perezoso) y "Jurin kai" (El canto del mono colorado) recuerdan que "los chamanes tenían un poder para comunicarse con la naturaleza de una manera muy directa", precisó el vocalista.
Sin embargo, no todo suena a naturaleza en el Proyecto Jirondai. La canción "Däri motoá" (La gota de sangre) ahonda en lo profundo de una predicción ancestral que alertaba de que los ríos de América se llenarían de sangre.
"Lo que buscamos a través de nuestras canciones es la reconciliación con el sistema occidental (...) y también que la paz sea la base" de la democracia, matizó Rodríguez.
Esta agrupación busca no solo rescatar y dar a conocer las raíces precolombinas costarricenses, sino además denunciar los problemas que afectan a los casi 64.000 indígenas de este país. Entre ellos, el que desde 1993 no se apruebe la Ley de Desarrollo Autónomo de los Pueblos Indígenas.
La respuesta del público ante esta inusual apuesta por integrar lo viejo con lo nuevo ha sido más que positiva, porque "es consciente del problema que tenemos y de que no queremos más que vivir en paz", concluyó Rodríguez.
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